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“Si el examen se filtró es culpa del gobierno”

“Estallido dentro de los pobres cerebros wokes domésticos”, fue la frase que eligió el presidente, Javier Milei, para referirse a la anulación de los exámenes de los aspirantes a residentes en los hospitales. Para Milei “los exámenes que se sospechan adulterados” son “parte del parásito mental” de “equidad, diversidad e inclusión”. En diálogo con Página/12, un grupo de médicos a quienes les anularon los exámenes denunciaron que las irregularidades comenzaron desde el principio del proceso y advirtieron que –en relación a los rumores sobre la supuesta venta previa de las preguntas– “si el examen se filtró antes de tiempo, es responsabilidad del propio gobierno”, aunque “no mostraron ninguna prueba”. También alertaron que el nuevo examen que propone el gobierno, de modalidad oral, puede derivar en evaluaciones “a dedo” o “por portación de cara”. La sorpresiva medida oficial afecta a todo el sistema de residencias, dado que se altera el cronograma de adjudicación e ingreso a los hospitales, afirmaron los residentes.

Los aspirantes a residentes no recibieron este viernes ninguna información oficial sobre qué pasará con los exámenes o el orden de mérito de los resultados, más allá de los anuncios del vocero presidencial, Manuel Adorni, quien afirmó que se tomará un examen oral a los 268 médicos a quienes se les anularon los exámenes por haber obtenido 86 puntos o más. Aunque no hubo más precisiones desde el Poder Ejecutivo, Milei dejó sentada su opinión en la red social X: “es divertido ver como les dinamita al nacionalismo berreta de cotillón”.

Sin pruebas

“Es un ataque más al sistema de salud”, dijo a este diario Agustina, egresada de la Universidad de Buenos Aires con un promedio de 8,60 y que obtuvo 86 puntos en el examen de residencia. “Es un examen que se rinde hace muchos años y nunca pasó algo así. Desde el principio estuvo desorganizado y, que ahora tomen decisiones tan arbitrarias, habla de que no les interesa pensar en el futuro de nuestra carrera ni en el servicio de los hospitales”, agregó. La médica advirtió, además, que “el gobierno no publicó ningún tipo de prueba ni investigación sobre el fraude. Si tienen pruebas tendrían que poder ubicar los casos sospechosos”.

La postura de Agustina y quienes están en la misma situación que ella, es no rendir un nuevo examen y que el gobierno se concentre en investigar los posibles fraudes. En el caso de una prueba oral, advierten que “no es una modalidad tan objetiva como el multiple choice, después del cual se publican las respuestas correctas, y se puede aprobar a desaprobar a dedo o por portación de cara”, afirmó la médica.

Paula también es egresada de la UBA, tuvo un promedio de 8,35 en la carrera y obtuvo 87 puntos en el examen, lo cual la dejó bien ubicada como aspirante para ser residente en cardiología (especialidad para la que se presentaron 394 personas y en la que hay unos 130 cupos). “Hubo varias irregularidades desde el inicio del proceso. La bibliografía obligatoria la subieron cuatro veces, porque las primeras tres se subió con errores”, explicó a Página/12. Frente al anuncio de un examen oral, advirtió que “no sabemos quién nos va a tomar y es una modalidad que puede ser subjetiva”.

El caso de Lucía Aceval es distinto, porque al haber obtenido 77 puntos, su examen no fue anulado. La aspirante a residente que sueña con trabajar en el Hospital Garrahan afirmó que todas las personas que participaron de la evaluación fueron afectadas, dado que “está pausado el cronograma para todos, no solo para las personas a quienes les anularon el examen”. El 1 de julio rindieron el examen los más de 13 mil aspirantes de todo el país y, según lo previsto, entre el 11 y el 25 de agosto debe hacerse la adjudicación de los hospitales según el orden de mérito, para que los residentes comiencen a trabajar el 1 de septiembre. En caso de que se demoren los ingresos, quienes ya practican las residencias no podrían pasar al siguiente año, de modo que todo el sistema de salud sufrirá las consecuencias. “Es una ataque al sistema de residencias y pone en riesgo el examen para el futuro”, sostuvo Aceval.

La profesionalidad bonaerense

En la Provincia de Buenos Aires, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, se reunió con más de mil residentes bonaerenses y aseguró que “nuestro compromiso es que el 1 de septiembre puedan ingresar quienes rindieron en forma regular, sin que un problema puntual paralice el ingreso de todo el sistema. La prioridad es cuidar a las y los residentes y al funcionamiento de los hospitales”. Fuentes de la cartera de salud bonaerense afirmaron que la Provincia no recibió ninguna comunicación oficial por parte del gobierno nacional respecto a los pasos a seguir.

Uno de los aspectos sobre los que enfatizaron los funcionarios del gobierno nacional es que la sospecha de fraude recae, sobre todo, en estudiantes extranjeros. Emanuel Santoyo –médico venezolano egresado de la UBA que aprobó el examen con 88 puntos– dijo a este diario que “está de más que hablen de estudiantes extranjeros porque yo pasé por esa etapa y es muy duro”. Santoyo aspira a ser residente en otorrinolaringología en el Hospital de Clínicas. Quedó primero en puntaje para esa especialidad, pero su examen fue anulado. “No nos dieron ninguna información oficial, me enteré del examen oral por los medios”, contó. El médico venezolano dijo que se preparó para el examen durante un año, puso todos sus esfuerzos cuando rindió el 1 de julio “y ahora tengo toda la carga y la tensión emocional de volver a rendir”.

Su postura es igual a la del resto de los aspirantes a residentes: si hay casos de fraude, es responsabilidad del gobierno investigarlos y ubicarlos. Ellos ya rindieron el examen que les correspondía. 

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