En un casino semi vacío por protocolo de la pandemia, la voz que aturde a todo el salón es la de Damián Salas, a miles y miles de kilómetros de su Chascomús natal, en ese rincón de República Checa casi sobre la frontera con Alemania, el argentino festeja. Y no es para menos.

Del otro lado del mundo, Salas acaba de hacer historia: ganó la mesa final de la World Series of Poker y consiguió el primer título del mundo para su país y para Latinoamérica. Directo a los libros. Hasta allí viajó solo, de apuro después haberse clasificado a esta definición de manera online, pero jugó con un país detrás, alentándolo.

Sin transmisión Live Stream, la gente se agolpó en busca de actualizaciones de manos para ver cómo iba el argentino.

Al cabo, Salas redondeó un martes increíble que lo vio empezar tercero en fichas entre los ocho finalistas y que terminó con la gloria tras derrotar en el heads-up al brasileño Brunno Botteon, el otro latino que peleaba por el título mundial. Créalo o no, la final del mundo se definió en un Argentina-Brasil.

Por su victoria, encima, Salas se llevó el mejor premio de su carrera, nada menos que US$1.550.969, y ahora deberá viajar a Las Vegas, para jugar el heads-up definitivo el 30 de diciembre contra quien gane la versión estadounidense de la WSOP. Un Argentina vs. Estados Unidos en la Meca del poker que tendrá sobre la mesa otro millón de dólares en premios. Una locura.

Un inicio premonitorio

De entrada, como si fuese una premonición de lo que se vendría, Salas empezó dando acción y tomó el protagonismo de las primeras manos importantes. Así pudo sumar rápidamente y a puro push unos dos millones de fichas que lo terminaron de acomodar en el conteo

Pero eso no fue todo porque su momento no solo se mantuvo sino que continuó en crecimiento. De hecho, los dos primeros eliminados cayeron en manos de Damián.

El primero fue Hannes Speiser (8°, US$109.982), quien 3-beteó al argentino y terminó con todas sus fichas adentro con Q 10 contra el par 10 10 de Salas. El board A A J 9 6 no hizo más que asegurar al argentino, quien así empezaba a tomar confianza… y fichas.

Pocas manos después se fue (7°, 160.512), quien en guerra de apuestas también terminó all-in preflop contra Pampa, que llevaba A 10 contra el K 10 del búlgaro y se lo cargó después de ver un paño que mostró 10 9 7 7 A.Stoyan Obreshkov. Al primer break de la jornada, tras dos horas de juego, llegaron cinco jugadores ya que en el sexto lugar se despidió Dominykas Mikolaitis (6°, US$234.255) eliminado por Manuel Ruivo. En ese momento Salas ya estaba segundo y bien cerca del chipleader brasileño Brunno Botteon.

El salto al liderato

Hasta que llegó la mano clave de la jornada, la que catapultó a Salas a la cima del conteo, cuando bajó a Botteon y tomó el masivo liderato en el nivel 37 con ciegas en 125k/250. Damián puso 525k y Brunno pagó para defender la ciega grande.

Así llegó el flop 9 6 5 en el que los dos chequearon. El 10 del turn trajo la apuesta del brasileño por 450k y el pago de Salas. Ante el 4 del river, Botteon optó por checkear y ahí Damián puso 1.5 millón, pero Brunno raiseó a 5 millones y mandó al argentino a pensar y pensar…

Al cabo, Salas hizo el tremendo call: Botteon dio vuelta 9 7, un par de nueves, y al grito de «¡Vamos Damián», una auto-felicitación, el argentino mostró K 10 para tomar el liderato que ya no soltaría sino que iría acrecentando.

Demostrando su calidad

Para el momento del 4-handed Salas tenía 23 millones de fichas y sus rivales apenas sumaban 14 entre los tres:

El 4-Handed

Damián Salas  23,550,000

Brunno Botteon 8,000,000

Ramón Miquel Munoz 3,800,000

Manuel Ruivo 2,925,000

El siguiente en despedirse fue el español Miquel Muñoz, quien quedó cuarto por US$498.947, y para ese entonces, cuando solo quedaban en pie los mejores tres jugadores de la mesa final, el Pampa seguía dominando.

El 3-Handed

Damián Salas – 27.375.000

Brunno Botteon – 6.200.000

Manuel Ruivo – 4.700.000

Sin embargo fue en este momento, con tres jugadores, cuando todo se emparejó. Los dos rivales lograron comer del stack de Damián, quien cedió un poco de terreno después de

que Ruivo se doblara dos veces a costa suya y de que Brunno lograra también morderle algunas fichas.

Pero Salas no se iba a caer. En momentos así la concentración y el plan de juego, el «ser consecuente con lo que quiero» que siempre repite el argentino, se volvió un mantra más que nunca. Así fue que mantuvo su línea y eliminó al portugués, con quien se había enfrentado en decenas de ocasiones jugando online pero muy pocas en vivo.

Muy corto en fichas y en ciegas 250k/500k, Ruivo raiseó a Salas en 1.5 millones para ver el flop 9 4 2. Ahí Damián pasó y el portugués mandó 750k más al pozo con cerca de 6 millones atrás y el argentino le puso 5 millones.

«¡¿Cinco millones?! Eso es casi mi all-in», dijo Ruivo justo antes de poner todo su resto al frente y recibir el snap-called de Salas…

Ruivo: 9 4
Salas: 10 7

El 8 en el turn le abrió la escalera a dos puntas al argentino y Manuel apenas atinó a soltar un «pudo haber sido peor», aunque el 5 del river le dio el color al argentino y el tercero puesto al portugués, quien se marchó con un premio de US$728.177 y abrió paso al heads-up.

Argentina-Brasil, la final del mundo

El mano a mano final no pudo haber sido más perfecto para el poker Latinoamericano, con un duelo espectacular al que Salas entró con cierta comodidad en el conteo. Fueron a un break de 20 minutos, se sacaron las fotos de rigor y largaron…

El heads-up:

Damián Salas – 24.175.000 fichas
Brunno Botteon br 14.100.000 fichas

Nivel 40: 250.000-500.000, 500.000 ante

Las primeras tres manos fueron para Botteon, quien así recuperó rápidamente el liderazgo que había perdido hace horas al pasar a tener 19.5 millones contra 18.3M, pero Salas no tardó en volver a poner las cosas en su lugar.

En ese camino fueron clave dos manos. En la primera, Salas armó la escalera con algo de fortuna y mucha pericia: llevaba J 4 contra Q 8, y tras varios calls quirúrgicos, se la llevo en un paño 10 7 6 8 9. En la otra, el argentino ganó con A 4 contra K 3 de Botteon en un board A A 3 2 6.

Así Salas llegó a ponerse con 29 millones contra 9M de su rival, quien de todos modos, con ciegas que en ese momento estaban en el nivel 40 (250k/500k y ante de 500k) no se dio por vencido tan fácilmente.

Damián tuvo que seguir trabajando hasta que pudo definirlo. La mano en cuestión llegó en un flop K 4 2 en el que ambos chequearon. El 6 de turn vio pasar de nuevo al brasileño, pero ahí el argentino tiró un millón para que Botteon realizará un check-raise a 2.8M que fue pagado.

Con el 8 del river llegó el all-in de Brunno, a lo que Damián pidió la cuenta y cuando le dijeron «6.65 millones», se sacó los anteojos de sol por primera vez en la mesa final y estudió a su oponente. La mirada del campeón. Un minuto estuvo así hasta que decidió pagar.

Botteon: 7 3
Salas: K 8

Sí, sí señores: doble par para el argentino y un bluff inoportuno para el brasileño. Y el título mundial.

«Espero volver con la copa bajo el brazo», había dicho Salas justo antes de viajar. Felicidades, campeón.

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