Atender, contener, celebrar y llorar; este torbellino de tareas y emociones, a la que de modo reciente se sumó la esperanza, se suceden en jornadas laborales de hasta 14 horas diarias y atraviesan a Adela Sandoval, Karen Cabaña, Marcela Anglese y Carlos Piñavsky, integrantes del equipo sanitario que combate a la pandemia desde el hospital modular anexo al Hospital Provincial Isidoro Iriarte, en el partido bonaerense de Quilmes.

La labor de ellos cuatro fue captada por Télam en dos coordenadas clave: agosto del año pasado, cuando la pandemia alcanzaba otro de sus picos y el temor a morir o ser vector de muerte ganaban por momentos a la alegría por cada recuperado que obtenía su alta, y este enero, mes en el cual completaron el esquema de inmunización provisto por la vacuna Sputnik V, una instancia que los aleja del temor pero los mantiene tan cuidadosos como el día cero de la pandemia.

La preocupación a veces da paso a mensajes de aliento y agradecimiento por el trabajo realizado.

La preocupación a veces da paso a mensajes de aliento y agradecimiento por el trabajo realizado.

«Estoy seguro que con la vacuna, con distancia social, con uso de barbijo y con lavado de manos antes de la primavera vamos a ver derrotado al coronavirus», señala Juan Manuel Fragomeno, médico y director ejecutivo del hospital modular, quien confiesa, sin embargo, el «enorme vacío» que él y sus compañeros sienten por «la gente cercana que hemos visto caer» por causa de la pandemia.

De aquel miedo inicial a esta esperanza renovada, Adela, Karen, Marcela y Carlos testimoniaron a Télam cómo se encuentran por estos días de cara a la batalla que dan junto a sus otros 17 compañeros desde una de las «trincheras sanitarias» más expuestas a la Covid-19, en la cual vivir o morir conforman una lógica binaria y cotidiana.

 

ADELA SANDOVAL

Enfermera

«El virus nos ha tocado a todos de cerca, a nosotros, a nuestros familiares y amigos. Fue un año muy triste, muy difícil para todos, tanto para los que se contagiaron como para los que no. Si bien no me he contagiado, mi temor de siempre fue llevar el virus a casa, enfermar a mi gente. El miedo a morir. Con la vacuna, (en el hospital modular todos) tenemos la esperanza de no contagiarnos o al menos que, si llegamos a hacerlo, (el virus) no nos mate porque hemos perdido compañeros (y) es muy triste, muy duro. La vacuna nos da la esperanza de seguir con vida. Me he aplicado la primera dosis (de la Sputnik V) y no me ha pasado nada. Algunos compañeros tuvieron síntomas, pero fueron leves. Queremos concientizar a la gente que se cuide».

Karen apela a la responsabilidad de cada uno para vacunarse.

Karen apela a la responsabilidad de cada uno para vacunarse.

 

KAREN CABAÑA

Médica

«La vacuna nos tiene a todos esperanzados porque es un paso grande (en la lucha contra la pandemia). El colocársela es un acto de responsabilidad y de protección para quienes venimos batallando contra la Covid-19. Desde el inicio tuvimos mucho temor, aunque lo sobrellevamos. Pedimos a la gente que saque turno para vacunarse (dado que) es la solución que tenemos ante esta pandemia. (En lo personal,) veo un panorama bastante favorable».

Marcela escuchó la angustia y el dolor de más de 370 pacientes y sus familias.

Marcela escuchó la angustia y el dolor de más de 370 pacientes y sus familias.

 

MARCELA ANGLESE

Psicóloga Social y directora de la Unidad Covid

«Atendimos a más de 370 personas Covid positivo (desde la puesta en marcha del hospital modular, en mayo del 2020), quienes, además de atención recibieron y contención, tanto para sí como para sus familiares. Es un orgullo poder recibir la vacuna después de tantos momentos de temor y angustia por la gente, y del esfuerzo (realizado) para que a nadie le falte tubo de oxígeno y cama. El objetivo fue logrado porque tenemos muchas personas con alta, que se recuperaron perfectamente. Hoy el personal (del hospital modular) recibimos la vacuna, de la que estamos orgullos. Es un logro para todo el personal de salud, que luchó tanto tiempo y lo sigue haciendo. (Sin embargo,) la vacuna es una medida más, pero debemos seguir cuidándonos a través de la distancia social, el acohol y el barbijo y evitando las reuniones».

Carlos y el lazo de afecto que se genera con la gente que atiende.

Carlos y el lazo de afecto que se genera con la gente que atiende.

 

CARLOS PIÑAVSKY

Enfermero

«Estamos desde junio con pacientes Covid. Me siento muy cómodo trabajando en el hospital modular. Contamos con todo en cuanto a insumos y medicación. Destaco el aspecto humano de la atención. Los pacientes se sienten muy cómodos con nosotros, nos han venido a visitar. Nos han hecho carteles y cartas. Recibí la segunda dosis de la Sputnik V con la expectativa de generar anticuerpos y sumar una nueva protección. Me siento contento y espero lo mejor, tanto para mí como para todas las personas. Es importante que la población se vacune».

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