Matías Ezequiel Montín, el turista de 24 años que sufrió una fractura de cráneo al ser agredido días atrás en un boliche de Mar del Plata, recibió el alta médica por parte del hospital en el que estuvo internado tras el ataque, y antes de dejar la ciudad agradeció «poder contar esta triste historia» y pidió a los tres jóvenes imputados por el hecho «que digan la verdad» de lo que pasó ante la Justicia.

Montín aseguró que se encuentra «bien» y «mejorando cada día un poco más», tras abandonar el Hospital Privado de Comunidad (HPC) marplatense, donde se realizó una sería de estudios para controlar su evolución.

El joven había dejado ese centro de salud el martes último, luego de permanecer una semana internado por las lesiones sufridas, y en la mañana de este lunes recibió el alta médica luego de que le realizaran una resonancia, por lo que podrá regresar junto a su familia a Haedo, para continuar con su recuperación.

«Voy a estar tranquilo y ver el lado positivo, que gracias a Dios estoy vivo y puedo contar esta triste historia. Sé que voy a tener una recuperación larga. Hay que disfrutar cada momento a partir de ahora y seguir adelante», aseguró minutos más tarde, en diálogo con medios presentes en el hotel en que se hospedaba desde que finalizó su internación.

Montín aclaró que seguirá siendo monitoreado, y que deberá suspender por un tiempo la actividad física, «hasta que se vaya el hematoma» que sufrió en el cerebro a causa de los golpes sufridos, y que aún tiene «un coágulo, que está mucho mejor».

El joven había sido hospitalizado con una fractura de cráneo, un hematoma cerebral, lesiones en el rostro y en la boca, tras recibir al menos dos botellazos en el VIP del boliche «Ananá», en la zona de Playa Grande, por parte de tres jóvenes que continúan imputados por el hecho.

En su primer contacto con la prensa tras la agresión, acompañado por sus padres, Montín pidió a los acusados que colaboren con la investigación, y «que digan la verdad» ante la Justicia.

«Me gustaría que digan la verdad de lo que pasó», señaló, y explicó que no recuerda el momento de la agresión: «Fui a preguntar por qué le habían pegado a un amigo, para que los dos grupos relajemos y pudiéramos disfrutar. Pero no llegué a eso ni a verles las caras».

Montín fue agredido en los primeros minutos del martes 19, mientras se encontraba con un grupo de amigos, y a causa de las lesiones debió ser trasladado en una ambulancia al HPC, donde fue derivado a la unidad de cuidados críticos.

Los acusados son Gabriel Alejandro Galvano (23) y Andrés Guillermo Bracamonte (21), hijo del jefe de la barra de Rosario Central, Andrés «Pillín» Bracamonte.

Galvano y Bracamonte dejaron la ciudad y el hotel en el que se hospedaban pocas horas después de la agresión, y fueron detenidos en un control policial en el partido de Zárate, mientras viajaban hacia Rosario en un auto BMW blanco.

Horas más tarde, tras ser trasladados a los tribunales marplatenses, declararon ante el fiscal Paulo Cubas, a cargo inicialmente de la investigación, caratulada como «lesiones graves».

Ambos quedaron detenidos en la Unidad Penal 44 de Batán tras su indagatoria, y cuatro días después fueron excarcelados por el juez de Garantías Daniel De Marco, tras un pedido en ese sentido del abogado defensor, Sergio Fernández.

En la causa está imputado también el futbolista de Arsenal de Sarandí, Matías Belloso, quien permaneció en libertad desde el inicio de la investigación.

La causa pasó luego a manos de la fiscal Andrea Gómez, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 4, quien ordenó días atrás un allanamiento del lugar, y el secuestro de los registros de video del sistema de seguridad interno.

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