La Argentina y el FMI alcanzaron un «entendimiento común» para negociar un nuevo acuerdo por la deuda de US$ 45.000 millones contraída en 2018 y, por otro lado, el país confirmó que recibirá del organismo la suma de US$ 4.354 millones en 2021, gracias a una medida excepcional del Fondo de dotar de reservas a los países miembro en el contexto de la crisis internacional derivada de la pandemia de coronavirus.

«Las autoridades argentinas y el equipo del FMI avanzaron en la definición de algunos principios clave, que podrían sustentar un programa económico para ayudar a abordar los desafíos de Argentina a corto y mediano plazo», concluyó el Fondo.

El FMI divulgó este texto el jueves, luego de tres días de deliberaciones entre el staff y el equipo del ministro de Economía, Martín Guzmán, quien mantuvo un encuentro con Kristalina Georgieva en su despacho en Washington DC, el pasado martes.

«Hubo -agregó el organismo-, un entendimiento común respecto de la necesidad de garantizar la sostenibilidad macroeconómica y de salvaguardar la recuperación post-covid en curso».

Tanto la Argentina como el FMI coincidieron en que «la inflación es un fenómeno multicausal y que reducirla requiere políticas macroeconómicas consistentes y esfuerzos de coordinación para ayudar a anclar las expectativas de inflación».

En este aspecto, se trata de un logro de parte de esta administración, de que el FMI reconociera que de la inflación puede surgir por fenómenos que no son solamente monetarios, como lo hizo en el pasado.

Durante tres días los equipos del Ministerio de Economía y el FMI avanzaron en un acuerdo.

Durante tres días los equipos del Ministerio de Economía y el FMI avanzaron en un acuerdo.

Este reconocimiento derivará en nuevas políticas y recomendaciones en el nuevo acuerdo para atacar la inflación, y no sólo el uso de la tasa de interés alta como herramienta para detener la escalada de precios, algo que sí fue utilizado durante el macrismo y con poco éxito.

Asimismo, ambas partes coincidieron en la importancia de «impulsar las exportaciones con agregación de valor y la productividad», así como del «desarrollo continuo del mercado de capitales nacional» para que la Argentina financie inversiones de manera sostenible.

«Estamos dando pasos importantes hacia el objetivo de tener un programa que nos permita refinanciar los US$ 45.000 millones de deuda que tomó el gobierno de Juntos por el Cambio con el FMI, en el marco de un programa fallido que dejó consecuencias graves en la economía», dijo Guzmán en su cuenta en la red social Twitter, tras la última reunión que mantuvo en Washington con directivos del organismo.

El jueves al mediodía, casi a la par de la última reunión que mantuvieron Guzmán, Kozack y Cubeddu en la sede del organismo en Washington, el vocero del FMI, Gerry Rice, ratificó que el «estrecho diálogo continuará».

En la tradicional conferencia de prensa, Rice dijo que «nuestros equipos están trabajando juntos de manera constructiva, para ayudar a fortalecer la estabilidad económica, proteger a los vulnerables y promover el crecimiento sostenible».

Ninguna de las partes precisó cómo seguirá el calendario respecto de las negociaciones, y de si el acuerdo podría llegar antes o después de las elecciones.

Por otro lado, en el misma semana, el directorio del FMI aprobó la decisión de avanzar con la intención de dotar a todos los países miembros con mayores reservas para hacer frente a la crisis, y la iniciativa definitiva sería discutida en junio próximo.

La decisión consiste en aumentar en US$ 650.000 millones los Derechos Especiales de Giro (DEG) a todos los países miembros del organismo para mitigar los efectos de la pandemia de coronavirus.

El monto que se asignará a cada país será en proporción a la cuota de participación que tiene el país en el FMI, por lo que Argentina, que tiene el 0,67% del capital total del organismo, recibirá un total equivalente a US$ 4.354 millones, según precisó el Ministerio de Economía.

Esta decisión, que no tiene nada que ver con el nuevo préstamo que se está negociando con el FMI, le permitirá a la Argentina fortalecer su posición de reservas, y a la vez la posición negociadora del país de querer alcanzar un acuerdo «sin apuro», y al margen del calendario electoral.

«La extensión de los Derechos Especiales de Giro es un logro importante al que se llegó gracias a liderazgos positivos en un momento muy difícil para el mundo», consideró Guzmán a través de un mensaje en su cuenta de Twitter.

El ministro consideró que esta decisión del Fondo «le va a permitir a los países que más lo necesitan tener mejores condiciones para lidiar con los efectos de la pandemia».

El martes, al confirmar la decisión del FMI de avanzar en esta iniciativa, la directora gerente Kristalina Georgieva aseguró: «Si se aprueba, una nueva asignación de DEG agregaría un impulso sustancial y directo de liquidez a los países, sin aumentar la carga de la deuda».

«También liberaría recursos muy necesarios para que los países miembros ayuden a combatir la pandemia, incluido el apoyo a los programas de vacunación y otras medidas urgentes. Y complementaría la gama de herramientas desplegadas por el FMI para apoyar a nuestros miembros en este momento de crisis», ahondó la impulsora de la medida.

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