La compraventa de lugares en las listas pareciera haberse convertido en un modus operandi para el anti casta Javier MileiEl líder de La Libertad Avanza viene acumulando denuncias desde hace semanas, todas vinculadas a la existencia de un plan de enriquecimiento atado a su candidatura presidencial: desde un excandidato a gobernador de Neuquén que aseguró que le habían exigido cargos para personas que nunca viajarían a la provincia a trabajar a una legisladora porteña que afirmó que le habían reclamado para sí todos los contratos de su despacho. Hubo, además, militantes que venían denunciando que sufrían aprietes y que los armados electorales «eran solo por guita o por sexo».

El último escándalo, sin embargo, lo deschavó Juan Carlos Blumberg, quien denunció que el espacio había llegado a cobrar «hasta 50 mil dólares» por una candidatura a concejal. Furioso, Milei salió al cruce y ensayó una curiosa explicación: «En este espacio se queda el que viene a poner (aquí cada uno se banca con la propia)».

Fue el empresario Blumberg, padre de Axel (secuestrado y asesinado en 2004), el que desató la tormenta. El impulsor de las marchas que derivaron en la famosa «reforma Blumberg» había iniciado su vínculo con el espacio de Javier Milei hace un par de años, trabajando con la diputada negacionista Victoria Villarruel con proyectos vinculados a la baja en la edad de imputabilidad. Luego del cierre de listas, sin embargo, la relación terminó de romperse. «En el espacio de Milei empezaron a vender puestos para ser candidatos», aseguró Blumberg, apuntando directamente contra los armadores de Milei: Carlos Kikuchi, Sebastián Pareja y Karina Milei. «Hay gente que pagó. Algunos para ser concejal pagaron 50 mil dólares. Han hecho un negocio con la política», denunció.

La denuncia de Carlos Eguía

No era la primera denuncia de venta de cargos que el candidato presidencial libertario había recibido. Un mes antes, el periodista Carlos Eguía, que por entonces se estaba candidateando a gobernador de Neuquén por La Libertad Avanza, comenzó a deshilachar el sistema de lucro personal que había organizado el armado de Milei (compuesto por la tríada Karina-Kikuchi-Pareja).

«A mí me llamaron de Buenos Aires a pedirme cargos en la Legislatura de Neuquén a mis 10 diputados electos. Me llamaron para decirme que les tenía que dar los mejores lugares en la Legislatura y, cuando les pregunté si alguno iba a venir a vivir a Neuquén para realmente trabajar de asesor, me dijeron que no, que no iban a ir», relató Eguía a Página/12.

Unos días después, luego de acusarlo a Julio Serna —el operador de Milei que le había elevado la exigencia— de querer «llenarlo de ñoquis», Eguía habló con el trío Karina-Kikuchi-Pareja. «Pensé que Karina me iba a decir que Serna ya no formaba parte del equipo, pero me dijo ‘tenés que entender, las cosas son así'», aseguró el periodista, quien manifestó sentirse «muy contento» de que más personas «se animen» a denunciar a Milei.

El sistema según Maslatón

Otro de los que venía advirtiendo hace tiempo que Milei estaba vendiendo cargos era su exarmador político —y casi cocreador de La Libertad Avanza—, Carlos Maslatón. El mediático abogado liberal llama a este sistema «régimen del franquiciado político». «Milei parte de una lógica que sostiene que, como él es la figura política del espacio y arrastra todos los votos, está beneficiando a todos los demás candidatos presentando su nombre, su símbolo y su presencia en las provincias. Y eso tiene un precio«, explica a este diario, y compara la lógica del precandidato presidencial con una concesión: «Es como una empresa que dice que te da va a dar la concesión pero que vos le tenes que pagar primero una suma de dinero en efectivo y que, después, cuando tengas los cargos, le vas a tener que dar los contratos de empleo público a gente que la empresa quiera poner. No para que la gente trabaje, sino porque alguien figure y la plata se la pueda quedar él«, describe.

El sistema que narra Maslatón no es sólo una prefiguración hipotética. Además de Carlos Eguía, han habido otros dirigentes que integraban La Libertad Avanza que denunciaron las mismas maniobras. Matías Cerdá, que se había anotado para ser intendente de Vicente López en representación de Milei, bajó su lista hace un día, denunciando maniobras similares.

Milei, más casta que la casta

La legisladora porteña Rebeca Fleitas, que ingresó a la Legislatura en 2021 por la lista de La Libertad Avanza, había denunciado en una entrevista que el espacio le había querido «armar» todo su equipo de asesores. «Me pidieron todos los contratos, me habían designado a todo el personal del despacho», comentó, apuntando contra el Partido Libertario.

En Tigre, el empresario Martín Urionagüena, denunció, por otro lado, que lo habían desplazado por culpa de un acuerdo político con Sergio Massa, un punto que el mismo Blumberg denunció. «Es falso, un problema de ellos», sostuvieron desde el entorno del ministro de Economía.

«Milei pasó de tener un discurso de combate a la casta, en el que no quiere fondos del Estado y dona su sueldo mensual, a una política de enriquecimiento permanente. Pero no para tener esos fondos para la campaña, que no van a estar, sino fondos que quedan como lucro personal«, cuestionó Maslatón, quien calculó que Milei habría recaudado de 3 a 10 millones de dólares. Para Maslatón hay, además, una cuestión personal. «Milei tiene un ataque mesiánico donde se conecta con seres sobrenaturales. No es joda, él dice que habla con Dios y que Dios le dio la orden de traer el liberalismo a la Argentina», asegura quien fuera uno de sus armadores más cercanos.

La respuesta desde La Libertad Avanza

En el armado de Milei, mientras tanto, desmintieron las acusaciones, minimizando las declaraciones como una consecuencia del cierre de listas. «En los cierres las personas que quedaron afuera salen a ensuciar», deslizaron desde el entorno del diputado libertario.

En sus redes sociales, mientras tanto, Milei tuvo un ataque de furia en el que denunció una operación de la casta periodística y «ensobrada», llegando a amenazar con denunciar penalmente a todos los que habían difundido estas «difamaciones».

Respecto al corazón de la discusión, sin embargo, Milei reconoció que sus candidatos sí tenían que pagar, comparando el sistema con el financiamiento público de las campañas. «A ver si se entiende de una vez. En este espacio se queda el que viene a poner (aquí cada uno se banca con la propia). El que quiere venir acá a ver si roba un carguito sale eyectado. Denuncien todo lo que quieran», tuiteó.

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