— ¿Hola Gabriel cuánto sale la clase y un curso para una amiga?

— Hola buen día cada clase 11.000, incluye entrada, blancos, instrucción y 59 tiros de 9mm–.

Quien formula la consulta es la mujer que ofreció cuatro veces un arma 9 milímetros en un chat de la organización violenta Revolución Federal y que se ofrecía para «una actividd bala» en fechas cercanas al intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. El que responde es un instructor que ella tenía agendado en su celular como «Gabriel Liva Tiro Federal». No era la primera vez que le preguntaba el precio para arreglar una clase de tiro, incluso en algún mensaje le aclaró que ella tenía su propia arma. Esto surge de los chats que analizó un peritaje de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que además dice en su informe que «la investigada comenta que –con anterioridad– había asistido a un curso dictado en el mismo lugar y que actualmente, asiste a clases para no perder la práctica».

«Dali Revolución», era el nombre con el que la tenía agendada Jonathan Morel, uno de los referentes de la organización. En realidad se llama Lidia Casciano, tiene más de 60 años y el informe de la PSA, entregado al juez Marcelo Martínez de Giorgi y al fiscal Gerardo Pollicita, afirma que en su celular «se encontraron elementos que revisten relación con el agrupamiento Revolución Federal, como así también, se observa su participación en diversas manifestaciones ajenas a la agrupación…». 

Hay, además, tres fotos de sus prácticas. «En la primera imagen –dice la PSA– se visualiza un arma de fuego apoyada sobre la mesa, con su retén de corredera colocado, junto a ella, se encuentra Casciano completando un almacén cargador (…) en la siguiente imagen se observa de manera difuminada, la silueta de una persona –la cual podría corresponder a la mencionada anteriormente- empuñando un arma. Por último, se la observa colocada junto a un blanco de prueba, en donde se visualizan diversos impactos de arma de fuego». A fines de junio fue allanada su casa en San Fernando y ahí se cotejó la existencia del arma que ella mencionaba en los chats. La policía la secuestró junto con una de 50 balas. El teléfono lo entregó de manera voluntaria.

En el aparato tenía guardados videos de protestas. Uno en contra de CFK en las inmediaciones de su casa, en Juncal y Uruguay. No está del todo claro si ella participaba pero lo había compartido en su cuenta de TikTok. Otro video era de la manifestación organizada por Revolución Federal frente a la Quinta de Olivos, que llamaron la «Marcha de las velas». Fue el 14 de julio del año pasado. Las imágenes muestran a los dos principales referentes del grupo, Morel y Leonardo Sosa, junto con Sabrina Basile y Dalila Monti. «No se descarta que sea la autora de la filmación», dice la PSA.

Entre otros elementos encontrados había «memes referidos» al día del atentado contra la vicepresidenta. Uno decía: «Feriado 2 de septiembre día de la bala perdida», en alusión al día no laborable que había decretado el gobierno de Alberto Fernández para que quien quisiera pudiese ir a manifestarse en repudio. Y otro, entre varios: «Ojalá que el Var diga que Cristina se adelantó y lo dejen tirar de nuevo». «Dali Revolución» tenía una foto del acta de nacimiento brasileña de Fernando Sabag Montiel, el hombre que quiso matar a CFK, que al parece circulaba por cadenas de mensajes.

Los mensajes en grupos de Revolución Federal por los que Casciano comenzó a ser investigada son los siguientes:

* En uno de los grupos de whatsapp en los que participaba «Dali» alguien compartió, el 22 de julio, una publicación que mostraba la protesta que habían hecho el día anterior frente al Instituto Patria, que incluyó amenazas de muerte a la vicepresidenta. La mujer comentó: «Lo único que falta es que la convirtamos en mártir a esta hija de remil putas». Y luego: «Lo que fue agresivo fue el mensaje de amenaza de muerte (…) que no es una mala idea tengo una 9 mm cualquier cosa me avisan».

* En un debate interno por la posibilidad de ir a la Rural a «defender al campo» se habló también acerca de qué podía llevar cada uno. Casciano dijo: «Tengo una 9 mm y el mástil de la bandera (el consolador de la Cerruti) y tengo fas (por gas) pimienta».

El 25 de agosto Morel habló en una charla virtual sobre la estrategia que imaginaba de meterse entre la multitud que iba a apoyar a CFK para matarla. Las movilizaciones habían comenzado después del alegato del fiscal Luciani que pidió para ella 12 años de prisión e inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos. Morel decía que el problema era que a él ya lo conocían. En un grupo de whatsapp compartió un video de C5N donde se ve a Cristina entre la gente, con el título: «Histórico. La llegada de Cristina Kirchner rodeada de militancia». Él mismo escribió: «Hay que matarla». «Dali Revolución» se sumó: «Una granada ahí (…) mi límite es la 9 mm que tengo».

*El día que Horacio Rodríguez Larreta mandó vallas para cercar la casa de la vicepresidenta y policías de la Ciudad de Buenos Aires para sacar a la militancia que al barrio le molestaba (27 de agosto), Casciano tuvo un diálogo privado con Morel donde le pide la letra de una canción. Una parte decía: «El pueblo unido jamás va a ser vencidoooo. A los pibes de La Cámpora les digooo. Con Cristina yo me meto y la persigo. Cristina presa el pueblo Unido». También le dijo al líder de la agrupación: «Yo no estoy en el grupo pero costa (contá) conmigo la actividad bala tengo unas ganas de usar mil 9 mm«. Ese mismo día a la noche, Fernando Sabag Montiel hacía su primer intento de asesinato, pero no se animó. Volvería a la carga el 1° de septiembre.

Casciano es legítima usuaria de armas y tenía la tenencia de su pistola 9 milímetros. Hasta ahora no pidió su devolución, algo que por lo pronto le rechazarían. El fiscal Pollicita y Martínez de Giorgi siguen analizando pruebas y evalúan llamarla a indagatoria. 

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