En septiembre de 2015, Mauricio Macri lanzó un spot de campaña en el que el prometía, convencido: «En mi gobierno los trabajadores no van a pagar Ganancias». Ocho años después, sin embargo, la realidad lo encontraría no solo con la promesa sin cumplir, sino que oponiéndose abiertamente a la medida. Este volantazo no tardó en tener su efecto contagio en el resto de Juntos por el Cambio, en donde antes prevalecían las voces que convocaban a eliminar impuestos a mansalva y ahora, frente a la perspectiva de debatir en el Congreso la eliminación de la cuarta categoría, optaron por el silencio o un firme rechazo.

El gobierno publicó el DNU que anticipa el proyecto de ley que Sergio Massa enviará en las próximas horas a Diputados, en donde el objetivo de la bancada oficialista es comenzar a tratarlo cuanto antes –se habla, incluso, de buscar su aprobación el próximo martes– y poner contra las cuerdas a una oposición que ha hecho de la baja de impuestos un caballito de batalla. JxC, mientras tanto, está en modo deliberativo: todavía no hay una postura unánime y pululan los cálculos del costo político de oponerse a la iniciativa. La mayoría, sin embargo, coincide en que prevalecerá la lógica de rechazo.

El chat de WhatsApp de les diputades cambiemitas que integran la comisión de Presupuesto estaba prendido fuego: Massa acababa de anunciar que enviaría al Congreso un proyecto que elimina el impuesto a las Ganancias para todes les trabajadores que cobrasen menos de 15 salarios mínimos, y había que definir qué postura adoptar. Luciano Laspina (PRO) y Alejandro Cacace (Evolución) se encargaron de brindar un breve informe, explicando que Ganancias era uno de los impuestos más progresivos que tenía el país y que, si bien estaba «mal diseñado», fijar un piso en 15 salarios mínimos era «un disparate». No había una postura unánime. Si bien la mayoría coincidió en calificar la medida de «demagógica», predominaba la duda.

«Beneficia a nuestro electorado, no nos vamos a poner en contra ahora», señalaban algunes legisladores. «Es electoralista y le deja el muerto al próximo gobierno», sostenían otros, haciendo referencia a la reducción de la recaudación que derivaría de que más 800 mil trabajadores dejen de pagar el tributo, que el Ministerio de Economía calculó en un billón de pesos.  «Ganancias es un impuesto justo, agarra a los que más tienen. Pero es cierto que hay preocupaciones internas: ¿cómo te opones a algo así en un contexto inflacionario?«, admitiría, luego, un diputado cambiemita que integra el grupo.

Juntos por el Cambio, del papelón al rechazo

El problema era doble: además del costo político que podría implicar oponerse a una iniciativa que busca bajar impuestos, muchos dirigentes tendrían que explicar por qué cambiaban de postura cuando, apenas unos días antes, habían provocado al Gobierno nacional para que enviara el proyecto. «Manda la ley que la votamos», había tuiteado el jefe de bloque PRO, Cristian Ritondo, cuando Massa prometió que enviaría un proyecto para eliminar Ganancias la semana pasada. No fue el único: durante el jueves pasado, en el interbloque cambiemita se había puesto de moda sacarse una foto y tuitear que estaban esperando que el proyecto llegara al Congreso. Ricardo López Murphy, Sabrina Ajmechet, Alejandro Finocchiaro, Dina Rezinowski: todes subieron una foto y un comentario del estilo «acá expectantes a que ingrese el proyecto». Cuando el ministro candidato de Unión por la Patria hizo el anuncio, sin embargo, casi ninguno hizo comentario alguno.

«Parece más una una exhibición de populismo y retórica vacía que una propuesta seria y responsable», desdeñó Ritondo, en diálogo con este medio. Otro que había pegado un volantazo en menos de 96 horas había sido el exlibertario y flamante aliado cambiemita, José Luis Espert, quien pasó de decir que se podía eliminar Ganancias «con un bajísimo costo fiscal y aliviarle mucho la vida a la gente» a quejarse, apenas Massa anuncio la medida, de que era una «medida irresponsable» y que era «de los pocos impuestos nacionales que no hay que eliminar. «Está bien bajar impuesto. Pero sin bajar el gasto público es una medida demagógica y populista», intentó justificarse ayer.

Más allá de las dudas que varios legisladores expresaban por lo bajo, las declaraciones públicas de la dirigencia cambiemita iban, indistintamente, por el rechazo. «Lo que propone Massa es otra maniobra desesperada del oficialismo, un manotazo de ahogado», sostuvo Mario Negri, presidente del bloque radical. «La baja del impuesto a las Ganancias se financiará con la suba del impuesto inflacionario. La medida es irresponsable, inequitativa y sumamente regresiva», cuestionó Laspina.

«Todavía no se definió una postura, pero no creo que acompañemos al gobierno. Vamos a terminar criticando el proyecto, y presentando nuestro propio dictamen», reconoció un importante diputado radical. El desafío, en ese caso, será poder confeccionar una justificación lo suficientemente fundamentada que los blinde ante las (inevitables) críticas.

El poroteo del Frente de Todos

El objetivo del Frente de Todos es claro: aprovechar la centralidad que el anuncio de Ganancias le dio al oficialismo y exprimirlo al máximo. Por este motivo, la bancada que lidera Germán Martínez se propone comenzar con el debate del proyecto lo antes posible. El gobierno publicó el DNU que anticipa el proyecto de ley, pero el texto aún no está: en el caso de que la iniciativa ingrese este miércoles, el mismo jueves a la mañana comenzará el debate en la comisión de Presupuesto. Será una primera reunión informativa, con la expectativa de volver a reunirse el lunes y dictaminar. En el caso de conseguir los apoyos, el FdT llevaría el tema al recinto al día siguiente.

Si bien los votos aún no están, en la bancada oficialista predomina el optimismo. La mayoría sospecha que JxC terminará oponiéndose a la iniciativa. «Es difícil hacerse el boludo con este tema, pero siempre se puede. Pagarán el costo», deslizó un dirigente del FdT, pero el ojo está puesto en los bloques «del medio». La izquierda ya adelantó que acompañaría la iniciativa –«El salario no es ganancia», es una de sus principales banderas–, con lo cual ya sumaría cuatro diputades a sus 116. El bloque libertario, en cambio, es una incógnita: si bien Javier Milei se ha pronunciado innumerables veces a favor de la eliminación de impuestos, desde La Libertad Avanza no quisieron anticipar aún qué postura adoptarán en el recinto.

Una de las grandes interrogantes es qué posición adoptarán las fuerzas provinciales, dado que Ganancias es un impuesto coparticipable (por lo que la caída en la recaudación impactará en los fondos que reciben las provincias). Sin embargo, según pudo saber Página/12, los cuatro rionegrinos y misioneros de Provincias Unidas acompañarían el proyecto. «Sergio está hablando con los gobernadores», admitió un diputado. Hay acercamientos, a su vez, al bloque Ser, que podrían acompañar para llegar al quórum de 129. Y, finalmente, hay conversaciones con el Interbloque Federal, el más grande después del FdT y JxC.

El IF cuenta con ocho diputades –tres cordobeses, tres bonaerenses y dos socialistas santafesinos– que en las últimas votaciones han actuado de manera dividida. Si bien el gobernador Juan Schiaretti se manifestó en contra del anuncio de Massa, en el FdT confían en que podrán sumar al resto. O al menos a dos o tres y, así, hacerse con el número para el quórum y aprobar, el martes, la eliminación de Ganancias.

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